Vemos normal que el que llama paga el 100% de la llamada, pero en todos los países no es así. En nuestro caso, cuando llamamos a nuestro amigo, pagamos a nuestro operador (por ejemplo Movistar), pero éste debe pagar al operador en el que finaliza la llamada, es decir el operador de nuestro amigo (por ejemplo Vodafone).
El problema viene cuando los operadores tienen que poner los precios de terminación de llamadas, es decir, los precios que cobrarán al resto de operadores cuando llamen a sus abonados. Evidentemente, estos precios, los querrán poner lo más altos posibles porque a ellos no les afecta (el perjudicado es un usuario de otra compañía).
Por tanto, estos precios están regulados, pero la regulación no asigna precios constantes, sino que puede variar el precio de regulación en función del operador, y se denomina precios de terminación asimétrica. Expliquemos por qué puede ser necesario.
Las tarifas de terminación móvil asimétricas pueden constituir temporalmente un instrumento eficaz para fomentar la competencia y la inversión por parte de los nuevos agentes del mercado, siempre que existan diferencias de costes objetivas que se sustraigan a su control.
También hay que tener en cuenta otros objetivos adicionales a la simple recuperación de costes, ya que se podría estar desincentivando la inversión.
El decidir por terminación asimétrica, o no, depende de la situación de competencia en la terminación de llamadas y de la situación competitiva en el mercado minorista.
En los diferentes países de la unión europea se han dado diferentes razones para justificar la asimetría:
- Diferencias en la dotación de frecuencias (Italia, Holanda, Reino Unido)
- Diferente perfil de riesgo (Italia)
- Entrada posterior en el mercado que no le permite alcanzar escala suficiente (Luxemburgo, Holanda, Portugal)
- Composición tráfico saliente / entrante (Luxemburgo)
- Despliegue difícil debido al mal acceso a emplazamientos (Luxemburgo)
- Menor cuota de mercado y mayores costes (Francia)
Básicamente se podrán agrupar en dos grandes grupos:
Diferencia tecnológica y de inversión:
- Los operadores de tecnología 900 pueden estar recibiendo una renta que no es fruto de su mayor eficiencia.
- La inversión en nuevas redes origina un riesgo adicional que debería estar incluido en los costes imputables al servicio como consecuencia de la inversión e innovación en servicios emergentes y que están en fase de desarrollo.
- Los operadores con poca cuota de mercado poseen menores economías de escala y por tanto, sus costes son mayores. Es el principal problema para los nuevos entrantes.
En España, la CMT se ha basado en este último punto para dotar a XFERA (YOIGO) de un precio de terminación superior al resto de operadores, ya que, al entrar más tarde en el mercado, no cuenta con las mismas economías de escala y presenta una base de clientes aún reducida, presentando unos costes de red superiores a los de sus competidores. En el caso de Xfera, la propuesta es que el precio final (a través de un calendario de bajadas, conocido técnicamente como "glide path") sea de 0,04976 €, lo que supone un descenso del 52% respecto al precio actual, y un diferencial del 24% con respecto a los precios de terminación del resto de operadores.
Por el contrario, la CMT considera que los OMVs, a pesar de su aún reducida cuota de mercado, tienen una posición individual de dominio en los mercados de terminación de llamadas. Como OMVs completos, estos operadores pueden fijar sus propias condiciones de prestación, y por lo tanto tienen poder para establecer precios de terminación excesivos. En este sentido, la CMT sostiene que un precio de terminación de los OMVs más elevado que el de sus operadores de red anfitriones no está justificado, ya que los OMVs no deben soportar los costes fijos de desplegar una red de acceso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario